brisas, flores, sal, palabras, libros, puntos suspensivos

 ¿y nosotros que somos?

…  diría…

Como el aire una brisa que respiro al pasar caminando. 

Rápido.



Mi brisa es como el olor a jazmín en primavera.

La tuya como el viento de mar 

salado, se pega a la piel.


Dulce, te llevas una flor

…  me pregunto…

¿La pondrías en agua para apreciarla hasta que se marchite?

o ¿La secarias en un libro para quedarte siempre con ella?


Es que ella te marca por que pagina estas



Es la página de un cuento, de una fantasía:

flores blancas y misterio.


Es la página que necesita tomar un aliento:

profundo, serio.



Vos

¿Dónde estás?

¿Cómo te leo?

Yo no tengo el libro,

Ni la flor.



…  Y para vos soy solo esa flor que marca tu página


… Y para mi sos como la sal que se pega en piel



Ojalá te volvieras letras.

Ojalá te volvieras palabras

                            oraciones.



No,

señales fantasmagóricas. 


Ocupan mi vieja habitación.


Respiras brisa de mar en mi oído. 


No te quiero limpiar

me haces acordar al verano.


Ojalá no me picaras la piel

Ojalá te transformaras en palabras.


estampitas de fe en rincones escondidos

────────────────────────────୨ৎ────────────────────────────

 De repente...

El tiempo presente crea memorias.

El tiempo pasado revive historias-


Olvido y olvido

mi cuaderno escondido

debajo de la alfombra.

¿Este lio lo creo sola?



Entre momentos digitales, 

en la realidad ya no somos iguales.

Jure olvidar nuestra empatía,

menti yo sabía cómo se sentía.



Aunque el fuego arde ya no vivo en el recuerdo.

Pensé que mi presente podía ser un infierno.


Yo lo encaró frente a frente

día a día.

Repito como un mantra

esto requiere mucha valentía.


No es chiste,

una se olvida del proceso

paso a paso el camino

esta lleno de exceso.


La vida pasional

es más entretenida. 

Concuerdo con que el drama

nunca me domina.


Sola nado un rato entre la tristeza,

los largos son cortos cuando no te invade la pereza.

Es el cielo azul algunos días,

por ratos se pone gris y el agua al caer te susurra en secretas melodías:

¨el universo dejo un par de mensajes

el camino yo se que lo dibujaste¨.


Ese cuaderno escondido

lo pasaste a buscar.



Hoy es una dirección diferente.

En su hojas rayadas escribiste

una parte sagrada

de esa sensación.




Ya no te asusta que se te erice la piel

aunque los ojos cansados estan de leer.


Esa autoexigencia la reelen todos los días.

Puede que solo me cause estrias 

pero al menos se que es mia.


No fue facil recuperar la confianza

hoy en día tengo que poner mis sentimientos sobre una balanza.

Que no tiene una marca legal del peso...

la subjetividad de la incertidumbre me quiere encerrar, me quiere dejar preso.


El insomnio es moneda de todos los días,

parece que en las noches encuentro nuevas salidas.


Me alegré por estar sola,

sola al lado mio.


Raro viniendo de mi porque realmente quiero de ese tacto.


Pero nadie me juro.

Yo no permiti firmar ningun pacto.

Estoy investigando mi adultez no es algo contrariado.


Hoy quiero releer mis viejas palabras.


Quiero ver esa estampita que marco mi fe, creencia y religión.


Bocas que se miran

Siento tu mirada cerquita mio.

Tu mirada me da el calor que no me deja sentir la noche. Recorre mi cara, en un ímpetu de intentar conocerla para registrarla porque tu mirada en mis ojos es cosa nueva.

Mi mirada también te mira. Busca disimuladamente un gesto, una mueca, para darse cuenta de si nuestras miradas quieren lo mismo. 

Ya casi agotamos las palabras, nuestras miradas consumen el espacio.

Por si hay necesidad de escuchar algo que no sea nuestra respiración está la lluvia, que choca, con el toldo que nos protege la piel. Una piel que pide ser expuesta, ser tocada.


Entonces mi mirada mira tu boca mientras ella habla, y cuando tu mirada se da cuenta de que la mía miro tu boca. 

Miro la lluvia. 

Cae casi

como si tocara la batería

y bailara al mismo tiempo. 

Choca contra el toldo 

y el piso

y los autos y los caños,

y los vidrios y la mesa del bar. 


Pienso mientras miro las mesas vacías “que suerte que son las cuatro de la mañana” así las únicas miradas que hay en estas calles son las nuestras.


La boca que mire parece no cansarse de decir palabras. Mi mirada quiere mirarte una vez más pero le da vergüenza. Y entonces, cuando es mi boca a la que le toca hablar me doy vuelta para mirar tus ojos y tus ojos miran mi boca. Y nuestras bocas se miran.


¿Corazón que no ve corazón que no siente?

Yo miro.

    Yo miro con mis ojos,

aunque con ellos no pueda mirar ninguna verdad absoluta.


Solo puedo esbozar unas tiernas palabras

     solo puedo justificar con la llana ternura 

            o la montaña de la pasión.


Porque está en mi vista tu risa suave

está en mi vista la dulzura de tus besos

está en mi vista el calor de tu tacto.


Pero a vos

a vos no te veo.


Entonces recuerdo

que mi mirada no mira la verdad absoluta.

Y no verte aunque te vea en todas partes,

es como el largo silencio de nuestra conversación sin terminar.